Por: Satguru Singh Khalsa
El trastorno de estrés postraumático (TEPT) puede aparecer después de experiencias profundamente difíciles, como abuso, violencia, accidentes, desastres naturales o situaciones de combate. Las personas que lo padecen suelen experimentar recuerdos intrusivos, hipervigilancia, dificultades para dormir, ansiedad y una sensación persistente de inseguridad. Aunque existen tratamientos psicológicos eficaces, muchas personas continúan presentando síntomas residuales o encuentran difícil procesar el trauma únicamente a través de la conversación.
En los últimos años, la investigación científica ha comenzado a explorar el papel de las prácticas mente-cuerpo en la recuperación del trauma. Entre ellas, el Kundalini Yoga ha despertado un interés particular debido a su combinación de respiración consciente, meditación, movimiento y técnicas de regulación del sistema nervioso.
Un estudio publicado en la revista Journal of Traumatic Stress investigó específicamente si un programa de Kundalini Yoga podía ayudar a reducir los síntomas del trastorno de estrés postraumático. La investigación se desarrolló como un ensayo clínico aleatorizado en el que participaron ochenta personas que presentaban síntomas de TEPT.
Los participantes fueron asignados a dos grupos. Uno de ellos participó en un programa de Kundalini Yoga de ocho semanas de duración, mientras que el otro permaneció en una lista de espera y sirvió como grupo de comparación. El programa de yoga incluyó ejercicios de respiración, meditación, relajación y movimientos suaves diseñados para favorecer la autorregulación emocional y la sensación de seguridad corporal.
Al finalizar el estudio, los resultados mostraron que las personas que practicaron Kundalini Yoga experimentaron una reducción significativa de los síntomas de estrés postraumático en comparación con el grupo de control. Además, se observaron mejoras en otras áreas importantes del bienestar psicológico, incluyendo la calidad del sueño, la ansiedad, el estado de ánimo, la resiliencia y la percepción de estrés.
Los investigadores sugieren que estos beneficios podrían estar relacionados con la capacidad del Kundalini Yoga para influir en el sistema nervioso autónomo. Las personas que han vivido un trauma suelen permanecer en un estado de alerta constante, como si el peligro siguiera presente. Las prácticas de respiración, atención consciente y movimiento pueden ayudar a disminuir esa hiperactivación fisiológica y facilitar una mayor sensación de calma y seguridad.
El estudio también aporta una perspectiva importante sobre el tratamiento del trauma: la recuperación no depende únicamente de cambiar pensamientos o reinterpretar recuerdos dolorosos. En muchas ocasiones, también es necesario ayudar al cuerpo a salir del estado de supervivencia en el que ha quedado atrapado después de una experiencia traumática.
Sin embargo, los autores señalan que el Kundalini Yoga no debe considerarse un sustituto de la atención psicológica o psiquiátrica cuando esta es necesaria. Más bien, los resultados sugieren que puede ser una herramienta complementaria valiosa dentro de un enfoque integral de tratamiento.
En conjunto, esta investigación aporta evidencia de que el Kundalini Yoga puede contribuir significativamente al bienestar de las personas que viven con las secuelas del trauma. Aunque se necesitan más estudios para confirmar estos hallazgos y comprender mejor los mecanismos involucrados, los resultados actuales son suficientemente prometedores para considerar esta práctica como un recurso adicional en el camino hacia la recuperación.
Jindani, F., Turner, N., & Khalsa, S. B. S. (2015). A Yoga Intervention for Posttraumatic Stress: A Preliminary Randomized Control Trial. Journal of Traumatic Stress, 28(2), 121-128. https://doi.org/10.1002/jts.21990
Nejadghaderi, S. A., et al. (2024). Efficacy of yoga for post-traumatic stress disorder: A systematic review and meta-analysis. Esta revisión concluyó que el yoga es probablemente una intervención complementaria segura y efectiva para reducir los síntomas de TEPT y depresión en personas con trauma. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26366179/