Yoga y peso saludable. Una transformación que comienza desde adentro

Yoga y peso saludable. Una transformación que comienza desde adentro

Por: Tera Sundri Kaur.

Cuando las personas piensan en controlar su peso, normalmente imaginan dietas restrictivas, largas sesiones de ejercicio cardiovascular o programas intensivos de entrenamiento. Sin embargo, existe un factor que con frecuencia se pasa por alto y que puede marcar una gran diferencia a largo plazo, la relación que tenemos con nuestro cuerpo, nuestras emociones y nuestros hábitos cotidianos.

Es precisamente ahí donde el yoga puede desempeñar un papel fundamental.

 

La obesidad y el sobrepeso representan uno de los mayores desafíos de salud de nuestra época. Diversas enfermedades cardiovasculares, metabólicas y crónicas están relacionadas con el exceso de peso corporal. Aunque existen numerosos programas para perder peso, uno de los mayores retos sigue siendo mantener resultados duraderos y sostener hábitos saludables a lo largo de los años.

La práctica del yoga ofrece una perspectiva diferente. Más que centrarse únicamente en el cuerpo físico, busca integrar cuerpo, mente y espíritu mediante posturas, técnicas de respiración, relajación y meditación. Esta combinación favorece un estado de mayor conciencia y conexión interior que puede influir positivamente en nuestras decisiones diarias.

Uno de los aspectos más interesantes que han observado los investigadores es que el yoga parece ayudar a desarrollar una mayor conciencia corporal. Cuando aprendemos a escuchar mejor nuestro cuerpo, resulta más fácil reconocer las señales reales de hambre y saciedad, identificar los impulsos emocionales que nos llevan a comer en exceso y construir una relación más equilibrada con los alimentos.

Además, numerosos estudios han mostrado la estrecha relación que existe entre el estrés y el aumento de peso. Cuando vivimos bajo tensión constante, el organismo produce mayores cantidades de cortisol, conocida como la hormona del estrés. Este fenómeno suele estar asociado con un incremento en el consumo de alimentos ricos en azúcar, grasas y carbohidratos, así como con una mayor acumulación de grasa abdominal.

Aquí es donde el yoga vuelve a destacar. Las prácticas de respiración consciente, relajación profunda y meditación ayudan a regular la respuesta fisiológica al estrés, favoreciendo un estado de calma y equilibrio. Como consecuencia, muchas personas experimentan una disminución de los antojos impulsivos y una mayor capacidad para tomar decisiones alimenticias más saludables.

Las investigaciones realizadas en distintos países han encontrado patrones muy interesantes. Diversos estudios observacionales han mostrado que las personas que practican yoga con regularidad suelen presentar índices de masa corporal más bajos, mejores hábitos alimenticios y una mayor tendencia a mantener estilos de vida saludables.

Uno de los estudios más amplios, realizado con más de 15,000 participantes, encontró que quienes practicaban yoga tendían a ganar menos peso con el paso de los años en comparación con quienes no lo practicaban. Además, mostraban una mayor inclinación hacia la actividad física regular y patrones de alimentación más saludables.

Otros trabajos de investigación han observado que los practicantes de yoga suelen reportar una mejor percepción de su salud general y una mayor satisfacción con su cuerpo. Incluso en estudios realizados con mujeres de mediana edad que llevaban décadas practicando yoga, se encontró una relación entre una práctica más constante y un índice de masa corporal más favorable.

Sin embargo, quizás uno de los hallazgos más relevantes es que no parece ser la asistencia ocasional a una clase lo que genera los mayores beneficios, sino la práctica constante. Los investigadores han encontrado que la frecuencia con la que una persona incorpora el yoga a su vida diaria se relaciona con mejores indicadores de bienestar físico y emocional.

Esto coincide con una de las enseñanzas fundamentales del yoga, la transformación ocurre a través de la práctica sostenida. Los cambios profundos rara vez son producto de esfuerzos intensos pero esporádicos; son el resultado de pequeñas acciones realizadas día tras día.

Por supuesto que el yoga no debe considerarse una solución mágica para perder peso. La alimentación, la actividad física, el descanso y otros factores siguen siendo fundamentales. Además, los propios investigadores reconocen que todavía se necesitan más estudios para comprender con mayor precisión la relación entre el yoga y el control del peso corporal.

Lo que sí parece claro es que el yoga ofrece algo que muchas estrategias convencionales no siempre logran, una forma de cultivar la atención plena, reducir el estrés y desarrollar una relación más consciente con uno mismo. Y cuando aprendemos a escucharnos mejor, las decisiones saludables dejan de sentirse como una obligación y comienzan a convertirse en una expresión natural del cuidado personal.

Quizá esa sea una de las mayores contribuciones del yoga al bienestar, no sólo ayudarnos a cambiar nuestro cuerpo, sino transformar la manera en que nos relacionamos con él.

 

Referencias y lecturas recomendadas

Birdee, G. S., Legedza, A. T. R., Saper, R. B., Bertisch, S. M., Eisenberg, D. M., & Phillips, R. S. (2008). Characteristics of yoga users: Results of a national survey. Journal of General Internal Medicine, 23(10), 1653–1658.

Moliver, N., Mika, E., Chartrand, M., & Burrus, S. (2011). Increased yoga experience is associated with lower body mass index and reduced medication use in women over 45 years. International Journal of Yoga, 4(1), 6–12.

Ross, A., Friedmann, E., Bevans, M., & Thomas, S. (2013). National survey of yoga practitioners: Mental and physical health benefits. Complementary Therapies in Medicine, 21(4), 313–323.

Kristal, A. R., Littman, A. J., Benitez, D., & White, E. (2005). Yoga practice is associated with attenuated weight gain in healthy, middle-aged men and women. Alternative Therapies in Health and Medicine, 11(4), 28–33.

Cramer, H., Lauche, R., Langhorst, J., & Dobos, G. (2016). Yoga for metabolic syndrome: A systematic review and meta-analysis. European Journal of Preventive Cardiology, 23(18), 1982–1993.

Fuente original de inspiración del artículo: Kundalini Research Institute (KRI).