Por: Ramdesh Kaur (Spirit Voyage)
Queridas hermanas, tendrán muchas opciones al elegir con quién compartir su vida. Si yo fuera ustedes, me casaría con un hombre que practica Kundalini Yoga.
Cásate con un hombre que sea fuerte, pero que defina su fuerza por la firmeza de su alma y no por la potencia de sus puños. Será físicamente fuerte gracias a la profundidad de su práctica, pero al confiar más en los músculos de su corazón que en la fuerza de sus brazos, comprenderá su verdadera fortaleza y sabrá honrar la tuya.
Cásate con un hombre que se levante bajo la luz de la luna para liberar su propia oscuridad. Un hombre así es valiente y sabe inclinar la cabeza ante algo más grande que él mismo, incluyendo su amor por ti. Pero debes ser honesta contigo misma, hermana, y comprometerte también con tu propia práctica, porque si no liberas tu oscuridad interior, su luz puede deslumbrarte y quizá no logres reconocer que esa misma luz también habita en ti.
Cásate con un hombre que cante a la Diosa, porque conocerá la canción de tu corazón y podrá entonarla por ti cuando la olvides. Tendrás que aprender a escuchar y a aceptar, sin desconfianza, las ofrendas que te haga desde su corazón. Esto se volverá más fácil a medida que su confianza se gane.
Cásate con un hombre que haya sostenido sus brazos en alto durante horas en el Tantra Yoga Blanco, porque sabrá cómo sostenerte cuando caigas y no pensará que eres débil por pedir ayuda.
Cásate con un hombre comprometido con su práctica, porque sabrá sostener la más alta de todas: el amor. Un hombre comprometido con el amor sabrá cómo entrar en una relación amorosa y también cómo salir de ella con amor si es necesario.
Cásate con un hombre que conozca las duchas frías, porque no temerá a la vida cuando esta se torne fría o dolorosa. Sabrá cómo calentarse desde dentro y luego compartir ese calor contigo. No temerá los caminos difíciles, y su valentía despertará la tuya.
Cásate con un hombre que utilice la meditación para desafiar su ego, porque así no huirá cuando tú también lo desafíes. Las mujeres que caminan con fuerza y poder por esta tierra a menudo retan a hombres que han olvidado lo que realmente significa ser fuerte. Te invito a elegir a un hombre que entienda que el verdadero poder proviene del dominio de sí mismo y no del control sobre otros. Un hombre que practica Kundalini Yoga valorará a una mujer fuerte como compañera, porque comprenderá que la fortaleza de una relación es más que la suma de sus partes, y que la fuerza adopta muchas formas, incluso la fragilidad.
Cásate con un hombre que no tema dejar su cabello y su cuerpo tal como son, lo haga o no, porque te inspirará a enamorarte de ti misma. Juntos aprenderán a amar conscientemente los cuerpos físicos en los que sus espíritus han encarnado en esta vida, y el amor que tengan por ustedes mismos se desbordará en el amor que compartan. Su unión se convertirá en una forma de devoción.
Encontrarás a este hombre en todas partes, aunque a veces parezca que lo buscas sin hallarlo. Debes respirar y relajarte, querida, porque es fácil buscar intensamente sin ver realmente. Lo encontrarás caminando por la montaña o nadando en el mar. Lo encontrarás en un estudio de yoga o en una oficina. En parques, hospitales o bancos. Lo encontrarás en cualquier lugar donde pueda estar un hombre, pero su luz será lo único que verás. Sus ojos brillarán como diamantes y en tu pecho resonará una vibración, como un cuenco cantando. No te distraigas con su apariencia externa; debes aprender a ver al hombre dentro del cuerpo y al espíritu dentro de la forma. Y también ayudarlo a verlo, porque tu visión puede ser más clara y será tu tarea acompañarlo a dar a luz su propia grandeza.
Y un día, mientras compartan la vida, sus corazones arderán como una llama y el amor consumirá todo lo que no sea real. En ese instante de unión, sabrás que valió profundamente la pena haberte casado con un hombre que practica Kundalini Yoga.